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Dhammacakkappavattana Centro Theravāda ISIPATANA

Editorial

Upāsaka / Upāsikā en marcha

Un acto de 2600 años

Sin el acto de generosidad no hay Triple Joya pura ni tradición pura. Una exploración del vínculo que ha sostenido al Saṅgha durante 2600 años.

Edgardo de Ogueta

Dos bhikkhus sosteniendo sus cuencos de limosnas
Dos bhikkhus sosteniendo sus cuencos de limosnas

Estuve pensando bastante sobre el tema para este primer editorial y entre todas las posibilidades me pareció interesante comenzar escribiendo sobre algo que nos atañe directamente a los laicos y particularmente a laicos occidentales. Es un aspecto de la tradición que aún falta comprender más su grado de importancia y la necesidad de su práctica. Desde mi punto de vista, podría decir que en cierta forma es el corazón de la supervivencia de la pureza de la tradición, puesto que ha mantenido viva a la misma durante 2600 años.

Seguramente pensarás que nos referimos a la enseñanza del Buddha o a la comunidad monástica… pues no, no es así… si bien, no hay tradición sin Dhamma o Saṅgha Noble, nada de esto sobreviviría puro sin el acto de generosidad (dāna). Sí, así es, no hay Triple Joya pura, no hay tradición pura sin el acto de generosidad.

Aunque en grado de importancias es algo menor en relación a lo que el Buddha descubrió y a su destreza para articular una doctrina y modo de vida, me atrevería a decir que sin esta condición, la Dāna pura, tal vez hoy día ya no habría vestigios del Saṅgha Noble. Incluso, me atrevería a pensar que el proyecto del Buddha habría perecido más rápido que pronto.

Por lo tanto y a modo de exploración, intentemos comprender de manera sencilla los vínculos del acto de generosidad que dieron y dan lugar a la supervivencia de la tradición desde la época del Buddha hasta hoy día.

Durante su vida, el Buddha fue estableciendo reglas de comportamiento que terminaron por constituir lo que se conoce como Vinaya (reglas de disciplina monástica) y que resultan centrales para que la tradición Theravāda haya llegado hasta nuestros días sin grandes distorsiones.

Entre éstas reglas, se le prohíbe a un bhikkhu/bhikkhunī trabajar o percibir algún modo de remuneración por acción alguna, así como la prohibición de manejar dinero o valores de intercambio como forma de transacción. El incumplimiento de esta regla es considerado micchā-ājīva (forma de vida incorrecta).

Esto, tan sencillo y “acotado”, se convierte en una genialidad del Buddha, un acto de sabiduría y compasión extraordinario debido a su alcance en el tiempo y a su estabilidad.

Si a un bhikkhu/bhikkhunī se le permitiera procurar de alguna manera su sustento por vía propia, por ejemplo, cultivar la tierra y otras tareas, probablemente se iría alejando de la comunidad monástica (para tornarse cada vez más hacia la sociedad laica) debido al nivel de contaminación mental y emocional que genera la vida mundana y los problemas convencionales. Por lo tanto, esto crearía una pérdida irreversible en el proceso de transmisión y retransmisión del Buddha Dhamma, ya que con el paso del tiempo las comunidades monásticas se irían reduciendo, los laicos dejarían de conocer el Dhamma, pocos se volcarían a una vida de renuncia hasta que toda la pureza de las tradiciones budistas desaparecerían en unas pocas generaciones.

Tres novicios sosteniendo sus cuencos y una ofrenda de limones
El sustento del Saṅgha depende por completo de la generosidad de los laicos

Otro aspecto en este sentido, es la relación que tiene el manejo de bienes y valores con la vida convencional.

Un bhikkhu, difícilmente escaparía a los inevitables y diferentes tipos de conflictos que esto ocasionaría, ni a la generación de impurezas y al decaimiento de la atención, la concentración y por ende, la ética.

Existen algunas tradiciones budistas donde estas reglas no se aplican o se hace de forma más laxa y permisiva, también hay tradiciones donde se permite el matrimonio entre monjes y laicas y los efectos se pueden observar con claridad. Si bien se sostiene la ética, las impurezas difícilmente son erradicadas.

En cuanto a los laicos también debemos preguntarnos: ¿por qué algunas personas se ven inspiradas a ayudar y sostener el Saṅgha Noble?

Que todos estos méritos sean de beneficio para todos los seres, que todos los seres del Samsara se puedan liberar del sufrimiento.

Es improbable que el argumento de las Cuatro Nobles Verdades (Cattāri ariyasaccāni) no modifique la percepción sobre la realidad que lo rodea y rige. Este efecto, aunado al ejemplo de renuncia del bhikkhu y su estilo de vida, despierta en el laico la visión del camino y la Búsqueda Noble. En consecuencia, el laico entiende que debe sostener el ejemplo del bhikkhu vivo como inspiración y como rumbo, para que no se contamine, se aparte o abandone el Dhamma o se pierda su pureza.

Es así como se crea esa interdependencia vital para sostener el Dhamma puro. Por lo tanto, el laico entiende que, o establecemos el vínculo o se termina todo para todos, entrando en un proceso de decadencia, oscuridad y desesperación.

También debemos mencionar que así como todas las cosas surgen y cesan, el Dhamma en el mundo también está sujeto a estos ciclos. Una de las causas más determinantes en su decaimiento, es precisamente, la desaparición de la generosidad.

El Buddha vio todo esto gracias a su enorme sabiduría y compasión y diseñó esta maravillosa condición que “asocia” a los bhikkhus con los laicos en un vínculo de reciprocidad, sostén y compasión.

Es importante recordar que si bien el Buddhadhamma está estructurado básicamente para los seres humanos, aplica para todos los seres del Samsara (el ámbito de la existencia) y especialmente para todo el plano de mundos de los sentidos burdos (kammāloka). Así que, su extensión va más allá de las comunidades humanas y, se dice, que hay Devas (divinidades) que aún hoy día escuchan el Dhamma del Buddha.

Para los occidentales, esta interdependencia no es una relación sencilla. Con el paso del tiempo, la percepción de estos vínculos en occidente se ha contaminado, el laico occidental está lleno de dudas e inseguridades en relación a ello, a lo que se suma, la incomprensión en la relación de beneficios debido a que el materialismo occidental no puede vincular su actual existencia con acciones del pasado, por ende, no ve relación entre el encadenamiento del kamma y la importancia de conocer y sostener vivo el Dhamma puro como medio de liberación.

Un aspecto relevante son las condiciones del vínculo en la acción del dar y recibir. La generosidad sin sabiduría no da resultados nobles, así que el dador como el receptor deben ser dignos, puros de pensamiento y acción en el momento del acto del dar y recibir, de lo contrario, nada de esto tiene validez o efecto noble y puro.

Dos manos sosteniendo un corazón rojo
La generosidad sin sabiduría no da resultados nobles: el dador y el receptor deben ser dignos

Hasta aquí, la reflexión de hoy y gracias por leernos.

En números posteriores seguiremos compartiendo reflexiones propias y de otros sobre la importancia de encontrar los caminos de comprensión del Dāna y los procesos e historias y experiencias de las diferentes comunidades de nuestra región. También compartiremos lo que hemos y estamos aprendiendo en cuanto a esfuerzos, beneficios y dificultades para establecernos definitivamente.

Te invitamos a que nos acompañes en esta exploración y nos cuentes tus experiencias como laico Theravāda en Iberoamérica. Todos estamos siendo parte de un proceso, de un puzzle, un rompecabezas que poco a poco vamos armando con cada comunidad.

Gracias a todos aquellos que acompañan este incipiente proyecto y ven en él una oportunidad de unión y crecimiento.